domingo, 17 de mayo de 2015

autocrítica en tercera persona.



nunca terminé de conocerla del todo,
escondía tantos secretos y 
utilizaba una cara diferente cada día 
que era tan difícil saber si fingía o si de verdad era así. 

ella, quién le costaba despertarse por las mañanas
 y se negaba aceptar que era porque se pasaba las noches desvelada 
pensando que es lo que hizo mal para que todo se le viniese encima.

cuesta creer que tuviese tal desastre en la cabeza, 
una chica que la miras y lo último que se te pasa por la cabeza
es que está tan hundida que ni ella misma ha conseguido valorarse.

tenía la manía de culparse de todo lo que pasaba, 
le encantaba quedarse sola en casa y poner la música tan alta
que no le quedaba otra que bailar y no escuchar sus propios pensamientos.

era capaz de sacarse todos los defectos
pero no de ver sus virtudes.

estaba tan perdida...
pero fingía de puta madre estar más bien que nunca,
era capaz de que cuando le mirases a los ojos 
pensaras que no le pasaba absolutamente nada.

le costaba confiar en la gente,
y todas las noches se sentaba en la cama y se bebía un vaso de todas las decepciones 
que se ha llevado,
de las cuales, la mayoría se las había dado ella misma.

había días en los que se miraba al espejo y sonreía
 porque se veía guapa y tenía ganas de comerse el mundo,
pero a los cinco minutos se le pasaba.

y es que con lo poco que llegué a conocer de ella,
me atrevo a decir que es de las pocas personas
que cuando quiere a alguien, lo hace de verdad,
tal vez se le vaya de las manos, 
se entrega demasiado y recibe la mitad de lo que se merece, 
y seguramente ella lo sepa, pero no le gusta dar la razón a la gente.

siempre que llovía podía pasarse horas y horas mirando a la ventana,
con una canción triste de fondo y sonreír porque al fin y al cabo,
está contenta de poder seguir hacia delante con toda la mierda que lleva encima.

la mejor palabra para describirla puede que sea 'autodestrucción'
porque me atrevo a admitir que no conozco a nadie 
que se quiera tan poco a si mismo.

martes, 12 de mayo de 2015

olvido.

Ya ni me acuerdo del último día en el que estuve feliz conmigo misma.

Me doy cuenta que conforme pasan los años sigo siendo la misma chica tonta que sigue dependiendo de alguien para ser feliz. No debería, lo sé, pero cuando llevas tantos años sin a penas quererte y aparece alguien en tu vida que consigue hacerte cambiar esa forma de verte, te enganchas.

Me da rabia tener que depender de ti, porque me has superado y no tengo nada que hacer ante eso.

Debo de afrontar que ya no puedo seguir detrás de una persona a la que se la sudo, porque es así, no te importo lo más mínimo.


Me he dejado llevar para olvidar, y no exactamente a ti sino a mí.
Ya no me importa lo que pueda llegar a pasarme. He aprendido a vivir sin tener en cuenta lo que es bueno o malo para mí. No me voy a preocupar en pensar las cosas antes de actuar, total, no tengo nada más que perder.

Y sí, tal vez esté retrocediendo de nuevo, pero me da completamente igual.

Siento estar feliz por encontrarme en esta situación de nuevo, pero lo siento, Lucía ha vuelto.

aprendí.

aprendí a quererte, pero no a olvidarte.
y es que me mata saber lo bien que estás sin mí.

que te jodan,
me prometiste miles de cosas que ahora,
se han quedado en el puto aire.
¿sabes qué es lo mejor?
que me río por no llorar.

me he hartado de que siempre me hagan daño,
y aviso,
rara vez, volveréis a verme confiar en alguien.