El amor no debería de doler, y a mí todo esto me está matando.
Me gustaría en más de una ocasión que pudieras salir de tu piel para meterte en la mía y poder ser consciente tú mismo del infierno que me estás haciendo pasar.
Podría haber sido muchísimo más fácil si desde un principio nunca te hubieras interpuesto en mí vida, sino hubieses insistido en formar parte de mi día a día. Ni si quiera sé porqué quieres tener algo que ver conmigo, parece que sólo te guste hacerme daño.
Dos años. Así dicho a la ligera parece corto, y por una parte lo ha sido... Pero por otra he sido un no parar, un masoquismo mutuo.
Tengo claro que sabes que la solución está en tus manos pero no piensas mover ni un solo dedo, porque de siempre para ti mismo solo has sido tú y antes que nadie, de nuevo tú.
Espero que algún día sepas valorar lo que sigues teniendo a tu lado.