lunes, 18 de diciembre de 2017

2017

Supongo que vuelvo a escribir porque necesito un lugar donde refugiarme... Hacía tiempo que no me sentaba a analizar lo que sentía y plasmarlo por escrito...
Siento que todo se me ha desmoronado, todo aquello que había logrado avanzar y volver a reconstruir ha caído y se ha roto en mil pedazos. Es largo de explicar todo lo ocurrido este año pero si tuviera que expresarlo con una sola palabra sería: caos. Todo empezó perfectamente y va a acabar completamente patas arriba y como nunca me hubiese imaginado.

He sufrido y he llorado más que en toda mi vida... He perdido a personas que eran pilares fundamentales en mi vida y he conocido a otras que nunca pensé que haría. 
Te perdí a ti y creo que ha sido lo más duro que me he encontrado este año, en un momento de completa oscuridad tú te fuiste por culpa de unas personas que no supieron encontrar a tiempo tu problema. Me pude despedir de ti y me gustaría creer que me escuchabas, pero sé que haya donde estés me cuidas.
Te encontré a ti y no sé muy bien que pensar al respecto.. Contigo las cosas han sido desde tenerlo todo (de mala manera) o nada. No sé como expresarte el dolor que siento al mirarte por mucho que te quiera. Me has hundido pero no puedo vivir sin ti. Y es que eres tóxico, pero dime, ¿cómo hago para irme cuando no quiero hacerlo aunque deba?
Me he perdido a mi misma y me he encontrado con mi otra cara, con la que ya había enterrado hacía tiempo y me ha dolido tanto como el primer día que volví a caer en lo mismo.

Trato de ordenar todas mis ideas en la cabeza pero me es imposible, ha llegado un limite en el que no logro ver con claridad, todo está mezclado y no logro distinguir ninguna de ellas...
Solo pido una cosa y es que el 2018 me venga con buenas cosas y me de la oportunidad de tirar hacia delante, de tener un porqué hacerlo. Dame fuerzas, abuelo.